En la génesis de MUNZ FLOOR®

Abrumado por dolores crónicos que padecía desde hacía años, Alexandre Munz, antiguo bailarín estrella del Ballet de la Ópera de Berlín, se aventuró en el camino de la exploración intuitiva y comenzó a desarrollar lo que se convertiría en el método MUNZ FLOOR®. Tendido en el suelo, lo fue moldeando a partir de una escucha atenta de sus sensaciones, impulsado por el ardiente deseo de encontrar una solución. A lo largo de su búsqueda, entabló un diálogo íntimo con su columna vertebral a través de la práctica de movimientos en espiral. Observó entonces que las sutiles micro-rotaciones que realizaba despertaban progresivamente las tres masas del cuerpo: la cabeza, la caja torácica y la pelvis. Al ir soltándose poco a poco, estas liberaban el eje central, como si se desanudara una trama de tensiones, provocando gradualmente la desaparición de sus dolores. Su odisea introspectiva lo condujo a encontrarse con la sabiduría innata de su ser, donde reside el principio natural de la espiral, que lo guió hacia respuestas inesperadas. Estas experiencias le permitieron experimentar en sí mismo el poder del sistema fascial, mucho antes de que fuera reconocido oficialmente como un órgano en 2018. A día de hoy, MUNZ FLOOR® cuenta con numerosas distinciones, tanto en Francia como en Estados Unidos.

Habitar el movimiento de otra manera

MUNZ Floor movement

MUNZ FLOOR® es un método corporal que invita a moverse habitando su cuerpo de otra manera: más lentamente, con mayor fineza, de forma más íntima y más consciente. Practicados exclusivamente en el suelo, los ejercicios se apoyan en principios motores presentes en todas las secuencias: la extrema lentitud, patrones en espiral y una dinámica tridimensional y multidireccional. En este contexto, el movimiento se vuelve exploratorio más que performativo; la atención se desplaza hacia las sensaciones, los apoyos y la fluidez del gesto. Los movimientos en espiral generan fuerzas de rotación y contrarrotación que se propagan progresivamente por todo el cuerpo, a través de una sucesión de micro-rotaciones lentas y controladas. En el enfoque de Alexandre Munz, esta dinámica espiralada moviliza la red fascial y se apoya en sus mecanismos naturales. Cuando el movimiento se adapta, los tejidos recuperan su capacidad de ajuste y de renovación. Es en este sentido que se refiere a la autorregeneración y al “rejuvenecimiento” en su libro Rajeunir de l'intérieur grâce à la révolution des fascias (2024)*. En paralelo, la columna vertebral se moviliza solicitando la musculatura postural (tónica) —las cadenas cruzadas**— mediante un mecanismo reflejo. El eje vertebral se libera con suavidad. La atención se dirige hacia los apoyos, el movimiento y las sensaciones internas. Por la calidad de presencia a uno mismo que exige la ultra-lentitud, la práctica adquiere a menudo un tono meditativo. * Munz, A. (2024). Rajeunir de l’intérieur grâce à la révolution des fascias. Paris: Éditiones Eyrolles. **Cadenas cruzadas:conjuntos miofasciales (músculos y fascias) que trabajan en diagonal entre la parte superior e inferior del cuerpo; participan, en particular, en la coordinación, las rotaciones y la estabilidad.

El sistema fascial, una perspectiva renovada

Fascia illustration

En los últimos años, la mirada sobre la fascias ha evolucionado. Durante mucho tiempo, al tejido conectivo se le consideró como una simple «envoltura» cuya utilidad seguía siendo poco comprendida. Sin embargo, la investigación científica ha mostrado que constituye una red continua, rica en fibras nerviosas, que participa en la regulación de grandes sistemas del cuerpo, en particular los sistemas circulatorio, respiratorio, endocrino, digestivo, nervioso, musculoesquelético y linfático (Slater et al., 2024; Kodama et al., 2023). Se habla así de un sistema fascial sin un verdadero inicio ni fin, que se extiende de la superficie a la profundidad y asegura la continuidad de todo el cuerpo. Envuelve, conecta y se interpenetra con las estructuras situadas bajo la piel: músculos, vísceras, nervios y vasos sanguíneos (Ibid.). Un tejido vivo, capaz de remodelarse Hoy se entiende que la fascia es un tejido vivo: se renueva de forma permanente y puede remodelarse en función de nuestros hábitos de movimiento. En este sentido, a veces se habla de autorregeneración (Kodama et al., 2023). Sus células participan en la producción y el mantenimiento de la matriz extracelular (en particular el colágeno y los proteoglicanos), que confiere al tejido su estructura y sus propiedades mecánicas (Ibid.). Algunas células fasciales también producen hialuronano (ácido hialurónico), un componente importante para el deslizamiento entre las distintas capas fasciales (Stecco et al., 2018). El «deslizamiento»: una clave de la fluidez La fascia puede compararse con un gel translúcido: cuando está en buen estado, su naturaleza viscoelástica y su inervación le permiten deslizarse entre las diferentes capas. Este deslizamiento facilita la percepción corporal, la coordinación y la fluidez del movimiento (Kodama et al., 2023; Van Amstel et al., 2025). Por el contrario, esta cualidad de deslizamiento puede modificarse con el tiempo, especialmente en caso de sedentarismo prolongado o de sobrecarga (gestos repetitivos, entrenamiento intenso, convalecencia). Esto puede influir en la comodidad y la amplitud de ciertos movimientos (Kodama et al., 2023). El ácido hialurónico, que contribuye a la fluidez entre las capas, puede volverse entonces más viscoso y los tejidos pueden dar una sensación de «densidad»: el movimiento puede parecer más rígido, menos coordinado y menos fluido (Ibid.). En qué se relaciona esto con MUNZ FLOOR® Desde esta perspectiva, las prácticas que privilegian la lentitud, la continuidad y la variedad de direcciones pueden favorecer la calidad del deslizamiento y la hidratación de los planos tisulares, al movilizar los tejidos de forma progresiva y multidireccional (Kodama et al., 2023). El enfoque MUNZ FLOOR® se inscribe en esta lógica: reúne principios de movimiento (lentitud, continuidad, espirales, tridimensionalidad) que favorecen el mantenimiento de la movilidad de los tejidos y la fluidez del gesto. Numerosos practicantes atestiguan una mayor soltura corporal, movimientos más fluidos, junto con una profunda sensación de arraigo y tranquilidad durante sus sesiones (Munz, 2022). Fuentes: 1.Kodama, Y., et al. (2023). Response to Mechanical Properties and Physiological Challenges of Fascia: Diagnosis and Rehabilitative Therapeutic Intervention for Myofascial System Disorders. Bioengineering (Basel), 10 (4), 474. doi:10.3390/bioengineering10040474 2. Munz, A. (2022). L'extraordinaire pouvoir des fascias en mouvement. L'approche corporelle innovante et accessible à tous pour se libérer des douleurs musculaires et articulaires et protéger sa colonne vertébrale. Paris. Éditions Eyrolles. 2. Slater, A. M., Barclay, S. J., Granfar, R. M. S., & Pratt, R. L. (2024). Fascia as a regulatory system in health and disease. Frontiers in Neurology , 15, 1458385. doi:10.3389/fneur.2024.1458385 3. Stecco, C., et al. (2018). The fasciacytes: A new cell devoted to fascial gliding regulation. Clinical Anatomy, 31 (5), 667–676. doi:10.1002/ca.23072 4. Van Amstel, R. N., et al. (2025). A review and empirical findings of fasciae and muscle interactions in low back pain. Frontiers in Physiology , 16, 1604459. doi:10.3389/fphys.2025.1604459